domingo, 25 de marzo de 2007

Exposición de Sergio y Maria José.

Sergio y Maria José, en una buena exposición, nos mostraron cómo no debe ser una biblioteca. La biblioteca de bellas artes era el ejemplo. La conclusión que saco de la exposición es que el trabajo del bibliotecario es un trabajo vocacional, puesto que no te puedes rendir a la rutina, sino que hay que estar atento a lo nuevo, hay que evolucionar y mejorar porque siempre hay algo que mejorar en una biblioteca; y si el bibliotecario no se mueve, la bola de nieve crecerá y crecerá y acabará cubriéndolo a él mismo y a los pobres usuarios inocentes del desinterés del personal.
Biblioteca de comunicación.

La biblioteca de comunicación dispone de un catálogo audiovisual impresionante. Tiene películas que nadie tiene. Dispone de salas para el visionado de filmes –especialmente interesante me pareció aquel servidor lleno de películas que pueden considerarse completas rarezas - de las que nadie dispone. En fin, es la biblioteca de la facultad de comunicación y como tal está sobradamente equipada para el estudio y trabajo de sus alumnos.

Esta biblioteca tiene en sus fondos unos cuatro mil DVDs de películas. Impresionante. Lastima que la mayoría de estos DVDs estén deteriorados y uno se quede a mitad de película por la crueldad de unas huellas dactilares o un rayón en el disco. Tener un fondo de 4.000 DVDs es impresionante. Pero un fondo de 4.000 películas rotas no lo es tanto. Quizás la culpa sea de los usuarios, que esquivan la advertencia impresa en las cajas de estos DVDs sobre la fragilidad de este tipo de material. El caso es que los DVDs que alquilamos es los videoclubs siempre funcionan correctamente. Puede que los usuarios traten con más educación a las películas del videoclub que a las de la biblioteca, o puede sean los bibliotecarios los que deben tratar con más cariño a los fondos de la biblioteca en las que trabajan. Seguramente todos sean los culpables. Pero la solución no es complicada. Basta con hacer copias de cada película, lo cual es fácil de hacer con este formato, y prestar estas copias una vez que el original esté inutilizable. De hecho, me consta que estas copias están hechas, pero no se prestan. Están guardadas, ocupando espacio y sirviendo para nada.
Exposición de José Luis y Fernando

La exposición de X e Y, me pareció correcta. Pienso que las dos se complementaron. Ellos hablaron de temas que nosotros no tocamos, como el referido al personal de la biblioteca. En cuanto a la manera de exponer, hubo una gran diferencia entre Jose Luis y Fernando. Mientras que el primero se sentía algo incómodo – o esa era la sensación que nos transmitía- por el hecho de tener que comunicarse en público con sus compañeros, el segundo realizó su parte de la exposición con seguridad, permitiéndose bromas y buscando la complicidad con el compañero. Quizás echara en falta una mayor coordinación entre los dos. Pero, en definitiva, nos abrieron el camino para la exposición que Marta y yo hicimos justo después, ayudándonos en cierto modo. Siempre es más difícil ser el primero.
Visita al fondo antiguo de la universidad de Sevilla

No deja de ser paradójico que, teniendo tantos lugares interesantes que ver al alcance de nuestra mano, tengamos que esperar a una visita guiada para hacerlo. Este es el caso del fondo antiguo de la Universidad de Sevilla. El fondo antiguo es ese lugar donde libros cuyas páginas han sido leídas y estudiadas durante varios siglos, sobreviven al olvido y deterioro que propicia el paso del tiempo. Para muchos de nosotros no deja de ser un privilegio abrir el misterio encerrado en un incunable.

Lo primero que me sorprendío en la visita fue aquellos antiguos catálogos bibliográficos del siglo XVIII que nos indicaban la necesidad naciente de catalogar y ordenar el conocimiento escrito. Quizás podríamos considerar estos índices como las primeras bases de datos.

Observamos, al abrir antiguos libros, la censura pura. Comtemplamos cómo existían listas de libros prohibidos por algún motivo, vimos libros con tachones, con hojas arrancadas, vimos la firma obligatoria del censor. Sin querer mirar a los siglos anteriores con ojos del siglo XXI, a veces no sabemos apreciar la libertad que disfrutados en nuestra época.

El aspecto mas positivo de la visita fue cuando se nos puso al tanto de la digitalización de los fondos antiguos. Me pacere una gran iniciativa, pues es la mejor solución para que exista un flujo de libros que físicamente no puede exitir, puesto que muchos de estos ejemplares son únicos y, por una parte, debemos evitar cualquier riesgo para la integridad de los mismos, y por otra, al ser libros pertenecientes a una biblioteca, los usuarios tienen derecho a disponer de ellos.

En definitiva, en esta visita todos aprendimos algo, y tuvimos la oportudad de comtemplar obras de gran valor y belleza.